Oh, Celos! Que agobio!

Después de llevar ya unos años trabajando con parejas he encontrado que este, junto con los problemas de comunicación, quizá es uno de los temas por los que más vienen a consulta las parejas.

Además, resulta ser un tema importante, cuando les pido que me cuantifiquen cuanto dolor o sufrimiento sienten con este tema, las puntuaciones siempre són las más altas.

Este es un tema que acaba limitando mucho la evolución de una pareja. Cómo en todas las parejas, cuando empiezan a sobrar los límites, empiezan a faltar motivos para continuar juntos.

Aunque nos gusten más o menos, en una relación siempre pueden o podemos sentir algo de celos, no deberíamos preocuparnos cuando somos capaces de reconocerlos y gestionarlos adecuadamente, es decir:

  • No sufrimos ni hacemos sufrir a los demás
  • No actuamos impulsivamente dejándonos llevar por ellos
  • Cuando podemos hablar sobre la situación o lo que sentimos libremente.

Sentir celos es una reacción natural y sana que tiene el objetivo de conservar el vínculo con nuestra pareja.

Los problemas suelen empezar con algunas preguntas y cuando se desconfía de según qeu explicaciones o comentarios. Este es el primer paso para entrar en una espiral de desconfianza que empieza a estropearlo todo!

¿Cuándo empezar a preocuparse por un tema de celos?

  • Cuando para cualquiera de los dos empieza a ser un motivo de preocupación
  • Cuando creemos que son exagerados
  • Cuando a falta de motivos objetivos se sigue sufriendo por ellos.

 Pero, entonces, ¿Qué són exactamente los celos?

Un estado emocional, de ansiedad, que se caracteriza por el miedo a perder lo que uno cree que posee, ya sea la amistad, el poder, el prestigio, el trabajo, pero sobretodo la pareja.

A nivel emocional, los celos se alimentan del terrible miedo que sentimos al ver que otra persona, en lugar de nosotros, puede ser un día el objeto de afecto de nuestra pareja. Puede ser, o fue, o será, porque los celos no sólo se limitan al presente.

Los celos desmesurados, pasados, presentes o futuros, provocan dolor y encarrilan la imaginación en una dirección que suele ser equivocada y dañina.

Una gran parte de nuestra sociedad ha olvidado que No podemos ser dueños de  nuestras parejas. Así lo creen aquellos que piensan tener derecho a asesinar a sus parejas, por el simple hecho de serlo y creerse que eran de su propiedad. Me gustaría poder utilizar el pasado, en este párrafo, pero lamentablemente, los casos de mujeres asesinadas por sus parejas es la punta del iceberg, la peor y fatal consecuencia de unos celos desmesurados y todas las consecuencias que conlleva. Y en lo poquito que llevamos de año, me parecen que ya son demasiadas mujeres asesinadas.

Los celos sin medida lo destruyen todo, nos destruyen a nosotros y destruyen la relación, porque cuanto más insistentes nos ponemos con nuestras suspicacias,más se aleja el otro. Además, no evitan la infidelidad. Al contrario, los celos fomentan el engaño, porque el que se siente controlado quiere vengarse del dominador. Por tanto, el mejor consejo para quienes quieran asegurarse la fidelidad de sus parejas es que confíen en ellas y no las gobiernen. Aunque, y otro tema importante, es difícil confiar en la pareja si uno no confía en sí mismo.

Este suele ser el problema de las personas muy celosas: la falta de autoestima.

Los celos están relacionados con la inseguridad personal, los celosos y celosas comparten tres requisitos:

  1. Estar enamorados
  2. Tener un cierto nivel de inseguridad personal
  3. y que un sujeto considerado atractivo active el miedo a perder a la pareja

A partir de estos factores, lo que provoca la manifestación de la conducta celosa no es tanto el grado de enamoramiento como el grado de inseguridad de quien sufre los celos, porque cualquier persona puede ser considerada un rival para alguien con la autoestima baja.

El dilema del Sinvivir

Cuando se sufren los celos, se experimenta un gran dilema:

  • Por un lado queremos que se confirmen nuestras peores sospechas y
  • por el otro, queremos que se demuestre que no son ciertas.

¿Qué puedo hacer si me atacan los celos?

Recordar, a no ser que tengamos pruebas de la traición de nuestra pareja, es que nuestra inquietud y malestar se basa SÓLO en una PERCEPCIÓN, y No en la Realidad. Seguramente estamos leyendo en las acciones de nuestra pareja un significado que No existe!

Un ejemplo: nuestra chica va al gimnasio con más frecuencia y esta afición coincide con el hecho de que ha empezado a trabajar en este gimnasio un atractivo “coach”. Los has visto riéndose juntos después de acabar la clase, un par de veces. Y seguramente, estás empezando a imaginarte lo peor. Pero, al considerar los hechos objetivamente, no te queda más remedio que aceptar que tu pareja sólo está siendo amigable con él. Al sacar esta conclusión, quizá descubras que en realidad el problema está en tus celos. Si es así, no te servirá de gran cosa explicarle lo que sientes y pedirle que vaya menos al gimnasio.

Vive manteniendo la confianza que habéis construido, y mientras tanto, intenta fortalecer tu autoestima!

Los celos sin fundamento casi siempre tienen su origen en la sensación de valer poco, o menos que los demás, en el desconocimiento de nuestro valor como personas y en creernos que no somos suficientemente buenos como para generar amor en el otro.  ¿Por qué sigues echándole la culpa a tu pareja? Intenta, por ejemplo, aceptar su amistad con el “coach”, adaptarte a ella y favorecer quizá algunas situaciones en las que podáis charlas los tres (tú, ella y el coach).

Ei! Que aquí hay peligro!

“Si la pareja coquetea descaradamente con otro en tu cara y te enfadas, es natural. A nadie le gustan los cuernos, y menos, a la vista”

¿Cuál sería la mejor forma de responder a una situación extrema?

  1. No montar una escena. Las personas con celos patológicos se vuelven agresivas e irascibles (escenas con gritos, portazos…) y también se vuelven espías: vigilan todo lo que pueden y más.
  2. Afrontar la situación: explicar honestamente cómo nos hemos sentido, e intentar crear un precedente asertivo y no violento. Es, decir, calmarse y hablar serenamente, sin agresividad, ni ira, expresando tus emociones y sentimientos pero sin dañar al otro.

El hecho de que nuestra pareja haya protagonizado un episodio que nos haya sacado de nuestras casillas y de algún sitio más y nos haya enfurecido o “enrabiado” no quiere decir que nos acabe dejando, que es el temor que subyace a los celos. Y si eso sucediese, el mundo no se acabaría. Sí, efectivamente, pasaríamos por un período de duelo (que duele), probablemente no, seguro que lo pasaríamos muy muy mal durante unos meses, pero contrariamente a lo que dicen muchas canciones (“sin tí no soy nada”), sin ella o sin él, también se vive. Y continuaremos siendo nosotros.

Por ese motivo todos los terapeutas recomendamos que se tengan otros apoyos en la familia, los amigos, el trabajo y que nuestros círculos sociales no se limiten sólo a la pareja.

Cómo os conté al principio, los celos es un tema que acaba limitando mucho la evolución de una pareja. Cómo en todas las parejas, cuando empiezan a sobrar los límites, empiezan a faltar motivos para continuar juntos. Así, que vale la pena, empezar a afrontarlos con garantías!

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