Más Controversia sobre el TDAH

Contrariamente a lo que muchos compañeros de profesión opinan, cada día pongo más en duda la existencia de un trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, debido, casi exclusivamente (un 80%) a factores biológicos y genéticos.  

Y ahora os cuento por qué:

La mayoría de compañeros investigadores coinciden en que el TDAH es una condición neurobiológica que se manifiesta con problemas de comportamiento y dificultades cognitivas. Todos también coinciden en que su etiología, causas que lo provocan o desencadenan se deben a múltiples factores.

Entre todos estos múltiples factores que lo provocan, muchos de ellos son factores culturales y sociales.

Cuando el diagnóstico de un determinado trastorno crece, imparable, deberíamos ser tan o más responsables como para cuestionarnos ese crecimiento desmesurado.

Ningún factor genético tiene la posibilidad de cambiar tan rápido como lo hace nuestra cultura y nuestra sociedad.

Quede claro, con esto no niego la existencia de este trastorno.

¿Cuántas y qué cosas han cambiado mucho, en tan solo un par de generaciones?

La jornada lectiva en las escuelas, más o menos creo que era de las mismas horas totales. Igual la hemos reducido con el tiempo.

El ocio o tiempo libre, la gran mayoría de niños podían salir a jugar a la calle durante toda la tarde.

  • Meredaban en casa, viendo Barrio Sésamo (por ejemplo) en la tele.
  • Jugaban en casa, con juguetes escasamente interactivos.
  • Desarrollaban al máximo su imaginación y su creatividad.
  • Participaban en menos actividades extraescolares después de la jornada escolar.
  • Creo que tenían mucho más contacto con primos, amigos y vecinos.
  • Podían correr y jugar al aire libre practicamente todos los días del año que no hiciera mucho frío o lloviera.

¿Qué les ocurre ahora?

  • Los niños juegan mucho más tiempo a juegos más sedentarios o en espacios más reducidos.
  • Juegan a juegos muy interactivos, básicamente cargados de estimulos visuales, auditivos, etc.
  • Hoy en día, el uso generalizado de internet nos ofrece un exceso de estímulos a los que atender.
  • Disponen de una amplia variedad de canales de tv, para favorecer que todos encuentren el programa que más les guste.
  • Tienen menos relación con otros niños ya sean primos, vecinos o amigos.
  • Consumen alimentos más elaborados, siendo menos sanos.
  • Consumen niveles muy elevados de azúcar.

¿Qué otras influencias favorecen más diagnósticos?

  • La edad para ser madre por primera vez, ha aumentado considerablemente, si antes la media estaba en 22 años, ahora la encontramos casi, en los 35. La vitalidad y la energía de una madre dedicada casi exclusivamente a criar, con 22 años no es la misma que con 35. El nivel de tolerancia para un día de batalla, créeme, no es el mismo.
  • La incorporación temprana de la madre al trabajo (16 semanas del bebé) facilita la escolarización temprana, donde irremediablemente se siguen y persiguen unos patrones de “normalidad”. La reducción del contacto con la madre y la reducción del periodo de lactancia que conlleva.
  • En las escuelas de infantil, primaria y secundaria, se busca la homogeniedad, todos a hacer las mismas actividades para llegar a resultados muy parecidos.
  • El considerable aumento de los ingresos de los recién nacidos en las UCI de neonatos, después del nacimiento por cesárea (y su considerable aumento también, claro) y la consecuente exposición demasiado temprana a excesivos estímulos auditivos, como poco.
  • La enorme influencia económica y social que han adquirido las empresas farmacéuticas.

Existen tratamientos farmacológicos psiquiátricos, muy potentes. Su efecto a largo plazo aún no lo hemos podido comprobar. Como tantas otras cosas nuevas. Una cosa si tengo clara, el cerebro de un niño, como el de un adulto (aunque ya no al mismo ritmo) está en constante crecimiento, aprendizaje y modelaje. igual que nos influyen las nuevas asociaciones y experiencias que vivimos, no dudo que afecten directamente esas nuevas sustancias que introducimos desde fuera.

No pretendo alarmar a nadie, y menos si tu hijo/a sufre un trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad.

Simplemente pretendo animarte a que reflexiones, a que encuentres la mejor solución para tu hijo o para tí si también te han diagnosticado Hiperactividad o Déficit de Atención.

Me encantaría conocer tu opinión, saber que opinas tú, puedes dejar tu comentario aquí debajo, no hace falta que opinemos lo mismo, el diálogo siempre aporta algo más.

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