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Crecer, madurar, crear y disfrutar de tu familia

Algo extremadamente valioso o muy muy importante debe tener nuestra familia para que cualquier pequeño problema nos afecte y nos duela tanto.

Como es posible que todo se viva tan intensamente, cuando las noticias son buenas, las disfrutamos con locura pero cuando llegan malas, nos duelen en lo más profundo de nuestra alma.

Parece mentira que por tantos motivos se lleguen a romper estas relaciones. En el dia a día de la psicoterapia, la familia casi siempre anda por medio. 

No es tan asombroso, la familia es capaz de darnos todo lo mejor de nosotros y para nosotros pero también es capaz de hacernos descubrir y destapar nuestra peor versión de nosotros mismos. Te lo confirmo.

Hay personas que viven durante muchos, incluso toda su vida a remolque de su familia y los problemas de esta. Cargando con la responsabilidad de solucionar sus miserias y condenándose a sufrir y padecer sus consecuencias. Igual te parece exagerado, pero créeme es así cuando creemos tener la ilusión de habernos independizado y en realidad sólo vives un poco más lejos.

¿Quién nos educa? ¿Quién nos enseña a ser personas? ¿Dónde te enseñan a confiar en tí¿ ¿En qué lugar tienes las primeras relaciones con los demás? Pues sí, en casa, en tu familia. Y aprendes lo que te enseñan. la expereriencia, la familia y los demás. E irremediablemente influye la relación que has tenido con tus padres en la relación que tú tendrás con tus hijos y hijas, porque ha sido la primera.  Si te interesa más este tema, puedes leer más en mi otro artículo sobre el vínculo afectivo.

Si eres tú, el que está en medio de dos bandos enfrentados. No es nada fácil tu tarea y si no has logrado afrontar eficientemente esa situación. Seguramente sabes ya que eres el centro, el punto de mira de cada lado. A la larga, cansa y destruye las relaciones así que vale la pena plantearte cómo puedes mejorar la relación con ambas partes y abandonar esa posición tan peligrosa.

A todo esto, la única forma de afrontar y gestionar los problemas en la familia, la consigues cuando has sido capaz de crecer, madurar e independizarte emocionalmente de tu familia. Y esto es algo que no todo lo logra ni se propone. Pero es el primer paso, el requisito previo para empezar a ser feliz sin excusas, ni condiciones en tu vida.

Conozco a una familia ( o más de una) dónde una pareja feliz decidió indpendizarse, irse a vivir juntos, casarse y tener hijos. Hasta aquí todo bien, excepto el no haberse planteado en más profundidad que comporta ser padres y cómo criar a los hijos. El padre, alguien excesivamente preocupado por ganar dinero, que únicamente vive para trabajar sin disfrutar de sus hijos/as. Llegando a casa siempre demasiado cansado para ocuparse de nada más. Y siempre habrá más y más facturas por pagar que justifiquen más y más horas y más y más sacrificios.

El tiempo pasa, los hijos crecen y los problemas también.

La madre pasas los años emocionalmente sola, consumiéndose lentamente. Desde que fué madre decidió olvidarse de ella para siempre. Criar y afrontar la educación de los hijos sola desgasta, mucho, hasta el punto de perder la paciencia, poner en peligro tu salud mental, perder tu tranquilidad y la calma que te caracterizaban hasta darte cuenta que ya no sabes hablar, sólo gritar. Empieza a ser consciente cuando en vez de sonreír empieza a llorar demasiado a menudo. Y todo esto durante casi unos 20 años.

Con este panorama, sus hijos crecieron, se hicieron mayores y en todos ellos quedó un poquito de esta historia, de este bagaje emocional que poco a poco se acumulaba a sus espaldas.

En la familia, aquí es donde se viven las mejores y peores emociones y dónde, tenemos la primera oportunidad de aprender a manejarlas.

En cada familia, ocurre algo diferente, cada familia tiene su estilo, en cada familia se permiten unas emociones y se prohiben otras. Y aquí, encontramos el lugar dónde más cariño podemos recibir y también dónde más críticos pueden llegar a ser con nosotros. O las dos cosas a la vez.

En bastantes más ocasiones de las que nos gustaría la confianza hace que perdamos el límite de qué contar y de qué manera hacerlo, sin tener en cuenta cómo afectara lo que decimos a los demás. Además, en confianza, descargamos toda la porquería que recogemos en nuestro día a día, y la descargamos ahí, sí, con los nuestros. Creando heridas cada vez más feas y más difíciles de cicatrizar.

¿Qué pasa cuando creamos nuestra familia?

Pues cuando las cosas no van como esperábamos nos sobra tiempo para culpar a los nuestros de nuestras inseguridades o carencias afectivas y de los problemas que nos estan acarreando. Buscar excusas siempre es la opción más fácil.

Es cierto que todo esto nos ha influido pero en tus manos está que deje de ocurrir. La influencia existe, pero solo hasta que decidas tú hasta que punto permites que te influya. Suena fácil pero no siempre te permites conseguirlo.

Acepta tu pasado, así fue y ya no lo podemos cambiar. El presente está ocurriendo ahora mismo, pero te queda todo un futuro para hacer las cosas muy diferentes.

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