¿Qué es la RESILIENCIA?
Intento explicártelo fácil:
La capacidad de sobreponerse, de recuperarte prácticamente sin secuelas o consecuencias ni traumas psicológicos a situaciones difíciles y muy complicadas.
¿De qué depende la resiliencia?
De tu estilo de afrontamiento, de tus recursos, de tu situación actual y el momento vital en el que te encuentras.
¿Porqué nos gusta tanto a los psicólogos hablar de ella?
Es bonito y esperanzador poder hablar de la resiliencia. A los psicólogos creo que nos gusta porque de alguna manera es nuestro oasis de paz, al andar removiendo tantas crisis, dolor y sufrimiento.
Hablo por mí, me gusta poder reconfortarme de que hay personas resilientes que a pesar de sufrir algo duro o pasar por experiencias muy tremendas logran salir airosas de ellas. Activando esos recursos que otros no disponen o no pueden activar y consiguiendo sobreponerse casi sin pestañear.
Todo muy idílico.
La realidad nos hace aterrizar en el mundo real y tomar conciencia que esta situación tan deseada sólo ocurre muy poquitas veces.
Además tengo la percepción de que esto está cambiando en los últimos tiempos.
¿Qué está pasando con la resiliencia?
Creo que cada vez somos más vulnerables.
Como mi opinión que es resulta que no está contrastada empíricamente. Si pudiste leer o ver mi publicación anterior, en concreto la de la semana pasada, puedes atar cabos y entender porqué tengo esta opinión.
Precariedad y vulnerabilidad generalizada. Desapareció la clase media.
Algo relacionado con todo esto:
El aumento de trastornos de adultos en niños y adolescentes
Hace unos años ya, antes incluso de la pandemia ya lo pude observar y constatar en la memoria anual de los casos atendidos en la consulta.
Empezaron a aumentar la cantidad de casos de trastornos y síntomas propios de adultos, como ansiedad con ataques de pánico en preadolescentes y adolescentes.
La pandemia ha disparado esta aparición, pero ya se presentaban anteriormente y este hecho ya había llamado mi atención. Porque sí, los niños y los adolescentes también sufren ansiedad, pero hasta ahora la prevalencia de casos era mucho menor y con síntomas diferentes a los adultos.
A mí me llamó la atención, que jóvenes de 12 a 16, estuvieran presentando síntomas de ansiedad con crisis de pánico ya por el 2018 y 2019.
¿Por qué ocurre esto?
Alguna vez he escuchado: “Los niños són más resilientes”
Es bonito poder creerlo, pero no quiero que se convierta en una afirmación superprotectora, como es un niño, es más resiliente y lo superará… me chirría, no estoy de acuerdo.
Los niños también sufren, los niños también tienen problemas igual que los adultos. Quizá algunos sí se recuperan mejor, igual que hacemos los adultos.
¿Gestionan mejor estos problemas? Sólo en parte, no cuentan con la misma información que un adulto, ni los recursos ni las experiencias. Si es cierto, que viven más alejados de las preocupaciones (la mayoría, de las mentes infantiles).
Su recurso número uno para gestionar problemas y situaciones que no les encajan, el juego. El mindfulness práctico de un niño. Elaboran y gestionan des del juego.
Nunca prives a un niño de jugar.
En preadolescentes y adolescentes: las horas de juego se han reducido ya mucho.
¿Qué ocurre entonces?
Exigencias
Responsabilidades
Expectativas
¿Nos pasamos de exigir?
¿Quiénes son los padres de los preadolescentes y adolescentes de ahora?
Algunos que tuvimos la oportunidad gracias a nuestros padres, de estudiar y/o aprender un oficio. Hemos pasado algunas crisis económicas de camino. Hay quien argumenta que estamos viviendo en peores condiciones sociolaborales que nuestros padres.
Queremos que los nuestros, aprendan rápido y no malgasten su tiempo.
¿Qué es malgastar el tiempo?
Consumir ocio y pantallas.
¿Y si volvemos a RECUPERAR LO SENCILLO?
- Desconectar
- No hacer nada
- Leer un libro de papel
- Desarrollar la imaginación
- Pedir ayuda cuando no puedo
- Conectarnos con los demás, no a las pantallas
- Más abrazos y más contacto.
Lo necesitamos.

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