Las consecuencias de ir dejando tu salud mental para más adelante: empezaste con algo de estrés y ansiedad, ahora también depresión.
Te despiertas sin ganas de nada, sin ganas ni fueras para levantarte de la cama. Como ayer, vuelves a sentirte culpable por no ser capaz, por no conseguir hacerlo de otra manera.
Te sientes culpable por no hacer caso, por ponerlo complicado, por no conseguir nada de lo que propones, por compararte contínuamente con quién siempre lo hace mejor que tú.
Llorar y llorar, eso si lo tienes fácil, comiendo lo justo, sin apetito. Sin fuerzas para aguantar nada. Sin motivación para recuperar la chispa de la vida.
Te espabilas un rato, una mañana o con suerte unos días. Lo haces forzada, deseando encontrar el momento de llegar a casa y tener libre la agenda mental de obligaciones para sentirte libre y no hacer nada.
Te concentras en tí, en intentar cuidarte, en intentar averiguar qué te ocurre, porque motivo te sientes así y darte cuenta que no le encuentras ningún sentido ni lógica. Sigues sin encontrarle solución.
¿Cómo has llegado hasta aquí? Lo que era estrés y algo de ansiedad, ahora también es depresión.
Decepciones, fracasos, frustraciones, errores, inseguridades, falta de autoestima, pesimismo, falta de confianza, desgaste, épocas difíciles…
Además de lo incómodo de la situación, el desconcierto, la incertidumbre, la frustración de no encontrarle explicación lógica, por momentos te activa aún más.
Pasas de estar metida en la cama medio dormida sin parar de llorar, a armarte de valor, a revolverte contra todo y enfadarte contigo mismo. No soportas verte más así. Te levantas con las pilas que carga la ira y quieres comerte el mundo una vez más.
Para demostrarte que tú puedes con esto y mucho más, hasta el momento en el que un vuelco en el corazón te recuerda que ahora ya no estás deprimida, en estos momentos estás ansiosa.
Y así se van sumando las semanas, cargando con la depresión y la ansiedad a tus espaldas.
Perdiéndote como prioridad, porque ahora no es el momento, porque ya voy haciendo y yo puedo.
Llegas a la noche agotada, te duermes pronto porque estás deseando que llegue el momento de dormir y dormir y ojalá no despertar.
Sobre la madrugada te desvelas, te molestas, no puedes volverte a dormir, te está costando. Te haces una infusión. Era tu momento más esperado del día. Las infusiones de relax te hacen poco efecto. Vuelves a recuperar el sueño. Hasta que amanece, en el momento que quizá te despiertas antes que suene la alarma porque ya no puedes dormir más.
Tienes que comerte el día y que te dé tiempo a todo. Día a día, semana a semana. No sigo más.
El peligro de no tomar en serio que sufres ansiedad y estás entrando en una depresión.
Ahora ya estás en tiempo de descuento. Muy probablemente ya te estás medicando, quizás llevas tiempo haciéndolo pero la situación lejos de mejorar, empeora.
Dejas pasar el tiempo, crees que ya lo superarás poco a poco. O eso quieres creer.
En este punto estás lejos de conseguirlo con remedios, consejos, tips o vídeos de meditación, relajación o frases motivadoras.
No te juzgues:
Que sigas creyendo que conseguirás salir de ahí sin ayuda, forma parte del problema.
El punto de partida es complicado, pero el objetivo no es imposible.
Hazte el mejor regalo que te puedes dar: BUSCA AYUDA PROFESIONAL.
Hazte un favor, deja de intentarlo tú sola. Olvídalo ya.
Busca una psicóloga que te ayude paso a paso, confía en tí, escucha a esa vocecita que también te dice que ya está. Hasta aquí. Tu sola no lo estás logrando.
La relación con los tuyos ya está afectada, te toca mover ficha. Te toca dar el paso a tí, QUERERTE y cómo mejor muestra, deja que te ayuden. Este es el paso más difícil.
Escribe un whatsapp, haz una llamada y infórmate. Es el mejor regalo que te vas a hacer, para tí, para tu vida y los tuyos.

No comments yet.