¿Porqué me empeño en decir que el cambio es posible y realmente se puede cambiar?
Porque también creo que no sólo es posible, sino que es inevitable. Compruébalo tú: deja pasar unos largos meses sin visitar una ciudad, un gran barrio, unas largas calles. Cuando decidas volver a visitarlas, fíjate en todo aquello que ha cambiado. Probablemente muchos de los cambios que encuentres sean cambios programados como una actuación urbanística ya proyectada o las nuevas flores de las jardineras de aquel parque. Pero seguramente que muchos otros no estaban previstos y han surgido así: letreros que han cambiado, nuevas señales o indicaciones, negocios y nuevos locales, otros que han cerrado. Este sólo es un pequeño ejemplo.
A nosotros y a tí, te ocurre igual, te haces más vieja, más sabia, acumulamos más experiencia. Seguramente unos meses para nosotros pueden ser poco tiempo, pero simplemente un año es tiempo suficiente para que intentes echar la vista atrás y veas todo lo que ya tienes recorrido.
Cada vez más, creo que las experiencias que nos regala la vida, están ahí para que las vivas, para que las afrontes, para que las disfrutes, para que las superes y te superes una vez más con ellas. Para que te demuestres una vez más que esta es realmente, la esencia de la vida. Aunque estas experiencias sean desagradables, más a menudo de lo que te gustaría, están ahí por el mismo motivo que existen las buenas. Para que las vivas, para que aprendas de ellas y disfrutes y valores mucho más las buenas.
¿Tú tampoco me crees cuando digo que se puede cambiar en pocas sesiones?
No te preocupes no eres el único que no cree que sea posible un cambio. Me refiero a conseguir cambios realistas. Aspirar a la perfección es la mayor imperfección que existe. Yo si creo en el conjunto de pequeños cambios encadenados uno tras otro, que llegan a producir un cambio mayor. Por muy largo que sea el camino hay que empezar en él con un pequeño paso. Y no, no pretendo convencerte, ya lo harás tú, sólo si quieres, sólo si te apetece dar un paso adelante y tomar el reto de abrir tu mente.
¿Entonces, porque llevo tanto tiempo intentando cambiar y No lo consigo?
Difícil darle una respuesta generalizada. Quizá la respuesta esté en más constancia, en trabajar mejor los objetivos y las expectativas, en valorar los beneficios y los inconvenientes así como las motivaciones, de encontrar la terapia, la técnica o la persona que lo facilite.
¿Por qué existen tantas terapias y todas parecen las mejores?
Todos tenemos diferentes maneras de pensar y representarnos el mundo, ¿porque no va a ocurrir lo mismo con las terapias y el arte del cambio? Eso tampoco nos evita que todas sean más o menos efectivas o correctas.
¿Por qué me cuesta tanto dar el paso y intentarlo?
Probablemente las soluciones que contínuamente aportas al problema que no logras solucionar son del mismo estilo o tienen un esquema parecido a las soluciones que utilizas muy a menudo y realmente sí te funcionan. Lógicamente, igual que a mí, te cuesta mucho resistirte a abandonar la idea de que no lo vas a lograr. Tu experiencia te precede, con cualquier otro problema sí lo has conseguido.
Nos auto engañamos pensando que seremos capaces de conseguirlos nosotros solos y seguimos intentando más de lo mismo. Probablemente no somos conscientes de que quizá lo que hacemos es empeorarlo aún más, dejar pasar el tiempo y los fracasos para auto convencernos de que es algo imposible de superar o imposible de olvidar.
¿Qué tiene que ocurrir para que estemos dispuestos a dar un paso adelante para cambiar?
Que nos duela y mucho, mucho!
¿Quieres saber si ahora es tu momento? ¿Quieres saber si en este momento sí se puede cambiar?
Pregúntate:
¿Qué me aporta mi actual situación?
Como estoy y como quiero estar en casa, en el trabajo, con los amigos/as, con la pareja, con los hijos, con el mundo en general…
¿Qué grado de satisfacción siento en cada uno de estos aspectos? ¿Hay algo que me gustaría cambiar?
Si lo hay, ¿Qué es lo que te mueve a hacerlo?
Valora si ahora es tu momento:
Valora, cuantifica, ponle nota a tu incomodidad, ¿cuánto realmente te molesta? ¿Cuánto te duele?
Valora también, ¿Qué motivación tienes? ¿Cuánta motivación crees que tienes para hacer algo al respecto?
Ahora, plantéate: ¿Qué puedes hacer tú, que puedes hacer o dejar de hacer para influir y provocar un cambio?

No comments yet.