Consigue una Relación Más Sana contigo mismo
Mantente prioridad uno: ¡SIEMPRE!
1. Olvídate de pasar el tiempo con las personas equivocadas. Tu vida es demasiado importante como para pasarla rodeada de gente que no hace más que amargártela. Si alguien te quiere y le interesas te hará un hueco a su lado, pero nunca necesitarás forzar que eso ocurra. Si no sabes por dónde empezar, recuerda la última vez que estuviste en algún problema, quién te ayudó o quién estuvo allí.
2. Renuncia a seguir jugando al escondite con tus problemas. Un problema sin resolver lo único que consigue es empeorar todas las cosas en la proporción: cuánto más tardes en resolverlo más feo se pondrá.
Nadie, nadie tenemos la solución exacta y precisa a los problemas que nos surgen cada día (o cada pocos días). Necesitamos tiempo para enfadarnos, entristecernos, quejarnos, echarle la culpa a alguien hasta que tomamos conciencia de que, lo que estamos haciendo hasta ahora sólo son excusas y en nuestro poder queda hacer algo con el problema: Afrontarlo y solucionarlo.
3. La vida funciona y tiene ese no sé qué cuando te atreves a ser tú mismo y asumir pequeños riesgos. Ser tú misma no es fácil, ¿te atreves? Construye una relación sana contigo mismo.
4. Practica más a menudo el egoismo sano. Ama a los demás como a ti mismo pero no más que a ti! Es imposible amar a los demás tanto y esperar que ellos te amen igual, si tú olvidaste que también eres alguien más que especial. ¡No te dejes! ¡Siempre debes encontrar tu momento! Sin excusas!
5. Siempre nos arrepentimos más de las cosas que no hicimos que de las que sí hemos hecho. Pierde el miedo a equivocarte, yo lo hago todos los días, como aquel que se toma un café. Lo más importante es aprender de tu error y dar un paso adelante intentándolo.
6. Empieza tu día como si lo inventaras tú. Deja de flagelarte por los errores cometidos en tus relaciones. A veces funciona, pero tiene sus consecuencias y es un problema sin resolver. En vez de esto, apuesta por aprender a encontrar a personas que sí te convengan.
No necesitas cargar con ello, nadie lo necesita. Asume tu responsabilidad, no tu culpa. Responsabilízate de ello, repara algo si crees que lo estropeaste, pero sobre todo demuestrate a ti que eres capaz de aprender de ello y hacerlo mucho mejor.
7. Tener pareja y compartir con ella es algo genial. Pero asegúrate primero que estás a gusto contigo mismo, no intentes encontrar la felicidad sólo con estar con otra persona. No, no estamos incompletos, no busques medias naranjas, tú ya eres una entera y si además encuentras a alguien con quién ser todavía mucho más feliz! ¡Adelante!
8. Las oportunidades nos llegan, ¿Contabas con ella la última que se te presentó? Probablemente no y cómo pocas veces sabemos cuándo pueden llegar. Pocas veces estamos preparados. Al principio es posible que no te sientas nada cómoda o incluso que la rechaces. Una oportunidad implica un cambio, arriesgarse y conseguirlo.
9. Deja de liarte con las personas menos adecuadas. Como decía mi abuela: “más vale estar sólo que mal acompañado”. Si algo tiene que ocurrir, ocurrirá en el momento adecuado, con la persona adecuada. Enamórate cuando lo sientas, no porque te sientas sola y deprimida. Te mereces construir una relación más sana contigo misma.
10. Siempre conocemos a las personas por un motivo, inconscientemente ponemos un filtro. Sería imposible conocer a todo el mundo, aunque algunos y algunas parece que lo intentan. Ni a todas las personas que conozcas le caerás bien, ni a todas les gustarás o muchas les parecerás indiferente, pero si te muestras tú mismo, a unos pocos: ¡los enamorarás! Y podrás ofrecerles lo mejor que hay en ti!
11. Olvídate de los demás. Lo que hagan o dejen de hacer los demás no te va a aportar más paz y felicidad en tu vida. ¡Nunca! Al revés, estar pendiente de lo que hacen ellos sólo trae mal rollo.
12. Abandona el Síndrome de la Queja o el de la “Quejitis Crónica”. Mira hacia atrás, cuantas veces te has quejado de algo, ¿Cuántos momentos y energías has invertido quejándote? ¿A qué te ayudaron? Creo que la respuesta es: a muy poco.
13. ¿Conoces el Rencor? El odio, la rabia y el rencor son los peores sentimientos a los que darles cabida en tu corazón. Es imposible no sentirse dolidos, no sentir odio hacia algo o alguien pero siempre como paso previo a resolver o afrontar una situación.
Nunca para dejarle sitio en un rinconcito de tu interior. Ese mismo odio y rencor conseguirá hacerte mucho más daño que las propias personas a las que odias. Si quieres, perdónate a ti mismo, por haberte relacionado con las personas equivocadas y aprende de ello.
14. Olvídate de las excusas, deja de justificarte. Los demás no lo necesitan y tú te harás un favor.
15. Necesitas frenar y tomarte un respiro cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que haces seguirás obteniendo lo que obtienes. Distánciate, toma perspectiva, aléjate, mira y decide.
16. No descuides la Belleza de los Pequeños Momentos. Dedícate a coleccionar cantidades innombrables de momentos en los que los pasas riendo con la gente que realmente te importa.
17. Está bien que te dejes motivar por la perfección, siempre que no pierdas de vista que es imposible y contraproducente alcanzarla. El mundo real no recompensa a los perfeccionistas sino a quién da un paso más y avanza.
18. Tú también eres real, de “carne y hueso”. Sólo algunas mamás tenemos superpoderes! (risas y mucha broma). También puedes derrumbarte y caer, no pasa nada. Una de mis frases favoritas “Sólo el fuerte muestra debilidad” de Sun Tzu. Si necesitas llorar y admitir un fracaso, házlo. Cuanto antes lo hagas, antes volverás a sonreír.
19. No dejes el desenlace de tus sueños en manos de los demás. Lo único que harán es destrozarlos. Asume tu implicación y tu responsabilidad para que estos sucedan. No esperes que los demás los consigan por tí, ellos estarán demasiado ocupados en cumplir los suyos.
20. No pienses en elefantes rosas. No pienses, he dicho. Deja de pensar en lo que no quieres que ocurra. No pienses, he dicho. La única forma de controlarlo es centrarte en pensar en cualquier otra cosa. Ya puestos, céntrate, visualiza, y mantén la imagen de lo que sí quieres que ocurra. Una relación más sana contigo mismo.

No comments yet.