Voy a ponerme las lentes realistas, todavía hoy en España hay poca cultura de Ir a terapia y bastante menos de contarlo.
Si no te ha pasado a tí, seguro que sabes de alguien que no tiene una opinión muy positiva de nuestro trabajo, nuestros precios o sobre la profesionalidad o los resultados que podrías conseguir yendo a terapia.
Espero que si estás leyendo estas líneas es probable que tu opinión sea diferente.
Si no puedes pasarte por cualquier red social y cuando alguien se atreve a compartir las bondades o lo bueno que es ir a terapia siempre aparecen comentarios o objeciones sobre lo poco que le funcionaron, que no pueden ir porque es muy caro (escribiendo desde un iPhone 13) o que no todo el mundo necesita ir a terapia.
No todo el mundo necesita ir a terapia de por vida, pero sí todo el mundo puede necesitar ir a terapia en algún momento de su vida, incluso nosotros los psicólogos. En mi opinión deberíamos ser los primeros en pasar por consulta.
Así que me parece interesante que puedas conocer de antemano si al psicólogo que has escogido te va a poder ayudar.
Si está en redes sociales lo tienes más fácil. No todos lo hacen pero algunos nos atrevemos a exponernos y hacernos visibles con el objetivo de ayudar a cuantas más personas con el contenido que subimos, a que nos conozcan como somos, cómo pensamos, cómo nos explicamos y puedas conocernos mucho más antes de marcar nuestro número de teléfono para pedirnos cita.
Así que mi mejor consejo en esta ocasión: FÍATE DE TU INTUICIÓN.
El psicólogo que has escogido te va a poder ayudar si sientes que conectas fácil con él o ella. No es necesario que sea el más experto ni el que más títulos tenga colgados en su consulta o su CV.
Ni los años de experiencia.
Te ayudará genial aquel que sientas que te comprende y te entiende cuando hablas con él y pides cita.
La única manera que tendrás para salir de dudas es tener una primera sesión. Cuando le expliques, verás que no te juzga, te entiende y te comprende y valora lo que sientes.
Seguramente tenéis valores muy parecidos. No te impondrá, te acompañará a tu ritmo. Tiene sus normas y te las dejará muy claras al inicio de la terapia.
Es cómo aquel dicho: Nunca sabrás a qué sabe la mermelada de higos hasta que no la pruebes tú mismo.
Pero una vez más, fíate de tu intuición.
Otros aspectos más técnicos pero no tan importantes: que esté colegiado, que sea psicólogo, que esté habilitado como psicoterapeuta y que cuente con testimonios que avalen que ya pudo ayudar muy bien a otras personas en tu misma situación o similar.

No comments yet.