Alerta: No todo el mundo puede cambiar: sólo puede cambiar quien realmente está decidido a hacerlo y quizá sin saberlo ya lo está haciendo.
No quiero venderte pajaritas. La calidad y la eficacia para mí son dos valores demasiado serios.
Por eso me gustaría contarte algo; existen innumerables teorías para darle explicación al comportamiento humano, y también innumerables teorías para intentar cambiarlo, cuando algo nos parece que no funciona bien.
No es mi intención describirlas ni enumerarlas, y cómo ya me conoces, no es mi intención tampoco, aburrir a nadie.
El problema está en la inflexibilidad de algunos terapeutas en creer, como si fueran dogmas de fe, en su única teoría o punto de vista. De esta manera a lo único que contribuyen es a crear más confusión y complicar aún mucho más las cosas.
Así, cada vez, cada cierto tiempo aparecen nuevas teorías o nuevas “modas” revolucionarias que son la salvación para todo. Y entonces a los terapeutas y profesionales del cambio parece que nos urge la necesidad de más y más especialización, de más formación con mejores profesores o másters y posgrados más caros y de mayor nivel. Es obvio que la sociedad cambia, las personas y sus problemas también y debería ser lógico que también necesitamos reciclarnos y encontrar nuevas herramientas y estrategias para solucionar más eficazmente muchos de esos problemas.
Todo eso está muy bien.
Pero ¿Y las herramientas de comunicación, las habilidades prácticas de comunicación y comprensión efectivas? ¿Dónde? ¿En qué título podemos aprender a conectar mejor con la persona que tenemos delante, la persona a la que queremos ayudar?
¿Que te parece si trabajamos un poquito más la conexión y la calidad emocional y humana y nos dejamos de tanta titulitis?
Por eso te escribo, para atreverme a decir que sí es posible olvidarse de la Ansiedad. Que sí es posible olvidarse de muchos otros problemas que te hacen perder la sonrisa cada mañana.
Mi experiencia profesional (que seguramente ni es la mejor, ni la más extensa, pero si es la mía) me demuestra que hay dos tipos de momentos o situaciones en las que las personas acuden a terapia:
- – Cuando están contemplando y empiezan a observar con urgencia la necesidad de solucionar un problema
- – Cuando ya están cambiando.
En las demás situaciones, buscamos muchas otras excusas: el dinero, el tiempo, el ya me apañaré como pueda, total solo me ocurre a veces… Quizá nos decimos todas estas cosas porque inconscientemente sabemos que aún No es nuestro “momento”.
Los que ya están cambiando, lo están haciendo cuando llaman o escriben y piden cita. Aquí (y mucho antes) ya están empezando a cambiar. Por eso cuando vienen a la primera cita, llegan mucho mejor de lo que esperaban. Y se marchan con una sonrisa, porque por fin han dejado de verlo todo tan y tan difícil.
Bueno, no quiero hacerte perder más el tiempo, me gustaría más que lo emplearas en cambiar algo que te moleste. Aunque ya sabes que te agradezco mucho que me sigas leyendo. . Si no te interesa o no lo necesitas puedes dejar de leer este artículo aquí.
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