¿Sabes cómo transmitir emociones?

Mucho hablamos de la importancia de las emociones: aprender a reconocerlas, saber expresarlas, elaborarlas y canalizarlas. Todo un lujo.

Yo le quiero añadir otra razón importante por qué prestarles atención: las transmitimos. 

¿Cómo se transmiten?

No soy la única que conoce a una persona genial que cuando estamos con ella nos transmite su energía y nos sentimos bien a su lado. También conozco a más de una que no favorece para nada el positivismo, me entristece y me absorbe todo la energía.

A todos nos afecta, cuando acabas compartiendo espacios de relación: en casa, en el trabajo, en el gimnasio, en las reuniones de la asociación… también acabamos compartiendo estados de ánimo, emociones y sentimientos.

Si nunca lo habías imaginado, las emociones se transmiten mucho más que las ideas y las actitudes, de alguna manera estas pasan por un filtro más lógico y racional, y en cambio, las emociones y los estados de ánimo, siguen otro camino mucho más inconsciente y desapercibido para nuestro cerebro racional.

Parece que “tener un buen día” o “tener un mal día” ya no es, sólo, consecuencia directa de la valoración objetiva que hagamos de nuestro día. Decidimos por una afirmación o otra, al final del día o de la jornada de trabajo, cuando ya estamos cansados, cuando ni siquiera hemos tenido tiempo de prestarle atención a nuestras emociones. Y por supuesto, sin tener en cuenta, que durante el día hemos ido recogiendo un poquito de las emociones que nos transmiten los demás. Así que tenlo en cuenta, la próxima vez que te animes a decidir por tener un buen o mal día.

Consejo para tener un buen día lleno de emociones positivas:

Deberíamos hacer más consciente este proceso, y poderle dedicar un momentito cada día, para observar, que emociones he tenido y que sensaciones nos han producido la relación que hemos tenido con los demás.

Imagínate como acabo yo, después de una sesión intensa de psicoterapia: Emocionalmente A-go-ta-da!

Si te paras a reflexionar, esta transmisión de emociones pone en evidencia porque tenemos cierta predisposición a relacionarnos con personas que nos dejan muy buen rollo, y tendemos a evitar a aquellas que nos deprimen.

Sin realmente, ser muy conscientes de ello somos en cierta manera víctimas o sufrimos de los enfados, malos rollos y rabias que generan los demás.

No todos somos igual de sensibles o vulnerables a la transmisión de emociones. Las personas más sensibles se contagian con más facilidad. Mientras que las menos sensibles pueden superar fácilmente contagios bastante negativos.

A mí ya no me extraña que esto nos ocurra más a personas que dedicamos gran parte de nuestro tiempo a tratar con personas y sus emociones. No es por casualidad que se nos dé mejor esto y no otras cosas. Somos más sensibles y  también necesitamos serlo.

Desmitificando sobre los psicólogos y las emociones

En contra de lo que muchos puedan pensar, el mito de que por nuestra profesión no deberían afectarnos nada de lo que les ocurra a las personas que nos consultan.  La cuestión está una vez más, en manejar el equilibrio, hasta dónde permito que me afecte, y hasta dónde puedo simpatizar para lograr una intervención efectiva y saludable…

No lo olvides, el contagio emocional es bidireccional. Produces un efecto espejo también en los demás y se acentúa mucho más con los peques y con algunos animales de compañía y sensibles a las emociones humanas, como nuestros perros, gatos o incluso los caballos.

Y es que, contagiamos mucho más de lo que creemos. Créeme, deberíamos prestarle bastante más atención a las emociones que transmitimos porque acaban diciendo mucho más de nosotros de lo que esperamos. Los demás inevitablemente e irracionalmente también construyen la imagen que tienen de nosotros incorporando esta información emocional “escondida” que les transmitimos.

¿Qué es la Inteligencia Emocional? Sobretodo, Saber Qué Emociones Transmitir.

Te animo a que reflexiones:

  • ¿Qué transmites?
  • ¿Qué efecto tiene lo que transmites a los demás?

¿Qué vas regalando por ahí?

Si te has enfadado en el trabajo, te parece justo transmitir ese mal rollo a tu pareja o a tus peques cuando llegues a casa?

¿Qué puedes hacer para transmitir algo más positivo?

Lo primero: tomar conciencia de este efecto espejo, de lo que transmitimos y regalamos inconscientemente a los demás.

Este primer paso nos permite darle un giro de 180º a nuestras relaciones con los demás.

Conocer y saber escuchar tus emociones siempre tiene beneficios.

¿Qué nos permite?

  1. Protegernos de contagios o transmisiones nocivas
  2. Escoger que emociones positivas transmitir, para convertirte en un transmisor de Buen Rollo!

¿Que necesitas?

  1. Tomar conciencia de lo que transmitimos, estando en contacto con nuestros sentimientos.
  2. Dedícale un momento cada día a escucharte un poco por dentro e identificar como te sientes. Esta es la única manera de ser consciente sobre qué transmites a los demás.

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Laura Cano | Breu: espai de Psicoteràpia
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